El fin de una relación de pareja es, a nivel psicológico, uno de los eventos más estresantes que podemos vivir. No se trata solo de perder a una persona, sino de despedirse de un proyecto de vida en común, de una rutina y, a menudo, de una parte de nuestra identidad.
En el Gabinete de Psicología Desirée Infante, vemos a diario cómo el proceso de «pasar página» no es lineal. Es normal sentir que un día avanzas y al siguiente retrocedes. Sin embargo, quedarse anclado en el dolor puede impedirnos recuperar nuestra felicidad. En este artículo exploraremos cómo transitar este camino de forma saludable.
Diferentes formas de pasar página
Cada persona procesa el duelo de manera única, y no existe una fórmula mágica universal. Sin embargo, en psicología observamos distintas estrategias de afrontamiento, algunas más adaptativas que otras:
- El cierre cognitivo: Ocurre cuando logramos dar un sentido narrativo a la ruptura. Entendemos por qué sucedió (incompatibilidad, desgaste, diferentes valores) y dejamos de buscar «culpables».
- El cierre emocional: Es la capacidad de recordar a la expareja sin que la emoción nos desborde o nos paralice. Pasamos del dolor agudo a la nostalgia serena o a la indiferencia.
- La reestructuración de la identidad: Implica volver a conectar con quiénes somos fuera de la pareja. Retomar hobbies, amistades y metas individuales.
A veces, intentamos pasar página buscando rápidamente otra relación («un clavo saca otro clavo»), lo cual suele ser contraproducente si no se ha sanado la herida anterior. En estos casos, haber contado previamente con una psicóloga de pareja podría haber ayudado a entender la dinámica del conflicto, pero ahora el trabajo es individual para reconstruir el «yo».
¿Por qué no pasamos página?
Es la pregunta que más resuena en consulta: «¿Por qué sigo pensando en él/ella si sé que no me conviene?». Existen mecanismos psicológicos que explican este estancamiento:
- Idealización del pasado: Nuestra memoria tiende a ser selectiva, borrando los conflictos y magnificando los buenos momentos. Esto crea una imagen distorsionada de la relación que nos impide ver la realidad.
- Miedo a la soledad: A menudo confundimos el amor con el apego o la dependencia emocional. El miedo al vacío que deja el otro nos hace aferrarnos a lo que ya no existe.
- Falta de aceptación: Negarse a aceptar que la relación ha terminado prolonga el sufrimiento. La esperanza irracional de que «todo volverá a ser como antes» es un obstáculo enorme.
- Duelos no resueltos previos: Si arrastramos heridas de abandono de la infancia o de relaciones anteriores, esta nueva ruptura puede reactivar traumas antiguos.
Consejos para superar una relación
Superar una ruptura requiere una actitud activa hacia nuestro propio bienestar. Aquí te dejamos algunas pautas terapéuticas:
- Aplica el «Contacto Cero»: Al menos durante las primeras etapas, eliminar el contacto (redes sociales, mensajes) es vital para desintoxicar el cerebro de la dopamina que generaba la presencia del otro.
- Valida tus emociones: No te juzgues por estar triste o enfadado. Permítete llorar y sentir. Reprimir las emociones solo hará que salgan con más fuerza después.
- Apóyate en tu red social: No te aísles. Hablar con amigos y familiares te ayudará a ventilar emociones, aunque es importante no convertir la ruptura en el único tema de conversación.
- Analiza patrones: Reflexionar sobre qué funcionó y qué no te ayudará en el futuro. A veces, nos damos cuenta de que repetimos dinámicas tóxicas que podrían haberse trabajado con una psicóloga de pareja, y aprender de ello es clave para tu próxima relación.
- Cuida tu autodiálogo: Háblate con la misma compasión con la que hablarías a una amiga en tu situación.
Consecuencia de no pasar página
Cronificar el duelo y resistirse a soltar tiene un coste elevado para nuestra salud integral. Si no elaboramos la pérdida, podemos sufrir:
1. Estancamiento emocional
Quedamos atrapados en un bucle de resentimiento, culpa o melancolía. Esto nos impide disfrutar del presente y nos mantiene viviendo mentalmente en el pasado.
2. Dificultad para establecer nuevas relaciones
Si no cerramos el capítulo anterior, es probable que proyectemos miedos e inseguridades en futuras parejas. Llevamos una «mochila emocional» cargada que sabotea nuevos vínculos, repitiendo errores que quizás requerirían la intervención de una psicóloga de pareja para ser resueltos antes de iniciar algo nuevo.
3. Afectación de la salud mental
El duelo patológico puede derivar en trastornos del estado de ánimo como depresión mayor o trastornos de ansiedad generalizada.
4. Interferencia en el rendimiento diario
La rumiación obsesiva sobre la ruptura consume una gran cantidad de recursos cognitivos. Es frecuente experimentar falta de concentración, apatía y una bajada de rendimiento en el trabajo o los estudios.
5. Desconfianza y miedo al compromiso
El dolor no gestionado puede convertirse en una coraza. Para evitar sufrir de nuevo, la persona puede volverse evitativa, cerrándose a la intimidad emocional y viendo amenazas donde no las hay.
6. Baja autoestima y autoconfianza
Es común interpretar la ruptura como un fracaso personal («no soy suficiente», «nadie me va a querer»). Este diálogo interno daña profundamente el autoconcepto.
7. Impacto en la calidad de vida
El estrés emocional sostenido afecta al cuerpo: insomnio, alteraciones del apetito (comer en exceso o inapetencia), dolores musculares y un sistema inmunológico debilitado son consecuencias habituales.
¿Necesitas ayuda para soltar?
Pasar página no significa olvidar, sino recordar sin dolor para poder seguir escribiendo tu historia. Si sientes que la ruptura te supera y no logras avanzar, no tienes que hacerlo solo/a.
En el Gabinete de Psicología Desirée Infante, estamos aquí para acompañarte. Puedes visitarnos en nuestros centros en Málaga (Alameda Colón) o San Julián (Churriana), o si lo prefieres, comenzar tu proceso a través de nuestra terapia online.
Contacta con nosotros hoy mismo y da el primer paso hacia tu recuperación emocional.







0 comentarios