Seguro que alguna vez has escuchado hablar de los sesgos cognitivos, como por ejemplo, el efecto Pigmalión. Un sesgo cognitivo es un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento mental, que nos hace llegar a una conclusión irracional, a través de la información disponible, aunque los datos no sean lógicos o no estén relacionados entre sí. En mi experiencia como psicóloga en Málaga, nos hemos encontrado bastantes casos de nuestros pacientes con estos sesgos.

Uno de los más famosos y que más afectan a los pequeños de la casa es el efecto Pigmalión. En este post aprenderemos sobre qué es el efecto Pigmalión, cuáles son las consecuencias que puede tener en los más pequeños y cómo podemos evitarlas.

¿Qué es el efecto Pigmalión?

El efecto Pigmalión es un término que se acuñó en 1965 por el psicólogo Robert Rosenthal después de contemplar los resultados de unos experimentos, aunque originalmente el nombre viene de un antiguo mito griego.
Se trata de un sesgo cognitivo en el que se demuestra que las expectativas o creencias que si tiene sobre una persona, afecta directamente sobre dicha persona tanto en su conducta como en su rendimiento. Si estas expectativas son positivas, ejercerá un efecto positivo sobre él, pero si por el contrario las creencias son negativas, tanto su rendimiento como su conducta empeorará.
Este efecto solo se produce cuando es otra persona la que ejerce con sus sentimientos influencia sobre otra. Si por el contrario, son nuestros propios pensamientos y creencias los que tienen efecto en nosotros mismos, ya nos estaremos hablando del efecto Pigmalión, sino del efecto Galatea.

Tipos de efectos Pigmalión

Éste efecto puede tener dos tipos de reacciones: positiva y negativa. En el efecto Pigmalión positivo, consiste en premiar o alabar a una persona por su destrezas, la confianza de la persona aumenta, lo que conlleva a que esa persona mejore sus destrezas. En cuanto al efecto Pigmalión negativo (o Efecto Golem), si la actitud de un individuo retrae a la otra persona, esto afectará a su comportamiento, bajando su nivel de autoestima y moderando su actitud sobre su entorno.

Consecuencias negativas del efecto Pigmalión

Es fácil pensar que el efecto Pigmalión es beneficioso siempre y cuando el refuerzo positivo que ejerzamos sobre el otro individuo. Es por ello que es importante reforzar a los niños con mensajes positivos para ayudarles a sacar todo su potencial y que crezcan y se desarrollen felices. Sin embargo, también puede conseguir el efecto contrario cuando se proyecta una imagen negativa sobre él y muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta.
Seguro que alguna vez has dicho o has escuchado por parte de un adulto la frase “Si no estudias y haces los deberes, no llegarás a nada en la vida”. Bien, esto es un claro ejemplo de una frase que como adultos podemos pensar que es una forma de motivar a nuestros hijos, pero que sin embargo en nuestro hijo/a tiene el efecto contrario. Él no va a pensar, “tengo que esforzarme más para llegar a ser alguien importante”, sino que en su cabeza se instaurará el pensamiento de “no llegaré a nada”.

Reforzar su autoestima y hacer que se sienta querido y acompañado es fundamental para combatir el efecto Pigmalión negativo.

Cómo actuar para no causar un efecto Pigmalion negativo en niños

Cuando un adulto lo hace en este tipo de situaciones no tiene por que sentirse culpable. Su intención era buena y no sabía que esta forma de comunicar podría tener un efecto negativo por el efecto Pigmalión.

Tiene que buscar una nueva forma de comunicarse. La mejor forma es comunicarle cuáles son nuestras verdaderas expectativas y el por qué de ello. También debemos reforzarle recordando frecuentemente sus fortalezas, habilidades y cualidades.

Efecto Pigmalión

 

Cómo evitar el efecto negativo Pigmalión

Evitar los efectos negativos del efecto Pigmalión es posible. Como hemos mencionado en el anterior punto, es vital expresar de la manera correcta las verdaderas expectativas que tenemos sobre él o ella. Para ello, una técnica interesante es autoexplorarnos nosotros mismos para saber mejor qué es lo que esperamos y así comunicárselo de una forma correcta.
Dentro de la forma de comunicar, no solo cuentan las palabras, el lenguaje corporal y el tono de voz también cuenta. Debemos de vigilar la actitud con la que nos dirigimos, usar un tono de voz adecuado y utilizar las palabras adecuadas.

Reforzamiento positivo contra el efecto Pigmalión

Por último, reconocer sus cualidades y todas las cosas que admiras y que ves positivas de cómo es. Reforzar su autoestima y hacer que se sienta querido y acompañado es fundamental para combatir el efecto Pigmalión negativo.

Hay otros casos en los que se ejerce el efecto Pigmalión como cuando un niño sufre Bullying. Aunque la situación sea distinta y más compleja al ejercer esta influencia un tercero que es difícil que ayude a reparar el daño. En estas situaciones el proceso inicial para revertirlo es el mismo mencionado anteriormente, usar un refuerzo positivo que mejore su autoestima y haga que poco a poco cada vez le afecten menos lo que piensen los demás. Si esto no tiene resultado, es recomendable pedir ayuda a un experto en psicología infantil. Es importante hacerlo cuanto antes para no dejar que el problema vaya a más y la recuperación sea lo más pronto posible.
Esperamos que este post os haya servido de mucho y hayáis aprendido un poco más sobre el efecto Pigmalión y sus consecuencias.

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