El aislamiento social infantil de esta pandemia ha afectado a la salud mental de niños y adolescentes. Tanto psiquiatras como psicólogos aseguran que los trastornos psicológicos del coronavirus en niños han aumentado en cuanto a nuevos cuadros de ansiedad, estrés postraumático y depresión por haber sufrido un evento traumático masivo.

A continuación veremos uno por uno estos efectos y cómo tratarlos para que las secuelas psicológicas que nos han traído esta pandemia sean las menores posible.

¿Qué efectos han podido sufrir los niños por el coronavirus?

Las principales secuelas del aislamiento social infantil que han afectado a los niños serían las siguientes:

Frustración y depresión en niños

Cuando hablamos de problemas de salud mental no solo son aquellos que están relacionados con el miedo al virus, sino también con el aislamiento y el distanciamiento social.  Entre otros, los trastornos psicológicos infantiles del coronavirus los podemos ver reflejados en terrores nocturnos y pesadillas, miedo a salir a la calle o incluso a que sus padres vuelvan al trabajo. Todo ello provocando hipersensibilidad emocional, irritabilidad, gran nerviosismo, apatía y falta de concentración en todo tipo de tareas.

Ansiedad y trauma infantil

Los jóvenes que tenían patologías previas y niños institucionalizados, con medidas de protección por los servicios sociales, en situaciones desfavorables o de pobreza son los más vulnerables a este tipo de patologías. En estos casos podemos ver síntomas como recuerdos invasivos, insomnio, irritabilidad, bloqueos emocionales y conductas evitativas.

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¿Cómo tratar la ansiedad en los niños por COVID-19?

El trastorno de estrés postraumático suele estar vinculado a un trauma vivido en primera persona por el niño, es decir se distingue porque aparece más tarde, además de notar tristeza y ansiedad desproporcionadas

Nuestro principal objetivo es estudiar y examinar que efectos han podido sufrir los niños por el coronavirus y siguen afectando por la situación de confinamiento, con el fin de que los resultados sirvan de guía a los progenitores para detectar, prevenir y mitigar esos posibles problemas.

Lo mejor que pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a controlar alguna de estas patologías sería:

  • Ayudar a controlar la ansiedad de su hijo: hay que ayudar a tolerarla lo mejor que puedan y con el tiempo irá disminuyendo, la idea no es buscar eliminarla como primer objetivo.
  • Sea positivo sin olvidar ser realista: dele la confianza de que pase lo que pase, puede con todo y si es algo que le supone miedo, lo superará.
  • Sirva como ejemplo para su hijo: dé ejemplo de cómo controlar de forma sana el estrés o ansiedad, no finja que usted no la experimenta, sino que la controla y es capaz de superarla.
  • Busque entornos favorables: La naturaleza, los parques y espacios abiertos, ayudan a superar este tipo de estrés postraumático, por lo que es importante conocer las condiciones en las que viven los niños para buscar soluciones.
  • No refuerce los miedos de su hijo: todo lo contrario, dele ánimos y dígale que aprecia son esfuerzo. El lenguaje corporal y su tono de voz es clave en estas situaciones.

Todo esto que hemos hablado está basado en cifras un tanto alarmantes que nos deja esta malísima racha. Según resultados en España, de 2.000 familias con pocos recursos entrevistadas antes de la crisis, en 4 de cada 10 hogares los niveles de estrés y problemas de convivencia habían aumentado por malas condiciones en el hogar.

Por esto y mucho más, no podemos infravalorar el impacto psicológico que el COVID está teniendo en la salud física y mental de los niños. Son muchos cambios de gran impacto en un corto periodo de tiempo. ¿Estamos ante la siguiente pandemia a nivel psicológico? ¡Es el momento de actuar!

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