Los problemas de conducta suelen aparecer durante la infancia y adolescencia, en algunas ocasiones estos problemas suelen ser temporales debido al estrés (nacimiento de un miembro de la familia, divorcio, muerte de un familiar, etc..).

Sin embargo, los trastornos de conducta son de intensidad mayor y abarcan patrones de conductas hostil, agresivo y suelen perdurar por más tiempo, suele ser excesivo para la edad del niño. La diferencia de cronificar un problema de la infancia a la adultez se basa en saber identificar de forma temprana de estas conductas.

Los trastornos de conducta son 3 veces más común en niños que en niñas. En niños suelen presentar TDAH comórbido, mientras que las niñas suelen presentar depresión comórbida. Los niños suelen presentar conductas más agresivas, robos, vandalismo y problemas de disciplina, mientras que las niñas presentan conductas como la fuga, el engaño o la prostitución. El abuso de sustancias se da por igual en ambos sexos

Algunos de los signos de alarma podrían ser:

  • Dañarse a si mismo, a otras personas o animales
  • Amenazar a otras personas
  • Mentir
  • Robar
  • Dañar objetos de otras personas
  • Hostilidad, frustración hacia las figuras que consideran autoridad
  • Consumo de sustancias
  • Fracaso o abandono escolar

Para poder realizar un diagnostico precoz lo ideal es conocer los factores de riesgo:

  • Características de la familia: padres o muy jóvenes o muy mayores, existencia de maltrato, conflictos entre los miembros
    de la familia, trastornos psicológicos en familiares de primer orden
  • Situación traumática: muerte de uno de los padres, cualquier cambio importante en la vida del niño.
  • Patrones educativos disfuncionales
  • Nivel socioeconómico bajo
  • Trastornos psicológicos en el niño
  • Problemas con las figuras de la autoridad

Indicar que estos factores de riesgo por si solos no indican la presencia de un trastorno, pero al incrementarse el número de factores aumenta la probabilidad de aparición de los trastornos de conducta.

Para trabajar sobre esta problemática es necesaria la utilización de distintas estrategias, como son la psicoterapia cognitivo-conductual y contar con el apoyo de la familia, ya que la intervención educativa se da tanto en el ámbito clínico como en el familiar y social.

La utilización de técnicas de modificación de conducta, de negociación y mediación resultan muy útiles para la intervención. Algunas de las técnicas de modificación de conducta serian:

  • Técnicas de corrección: es una técnica de modificación de conducta que nos puede resultar muy útil para acabar con aquellos comportamientos indeseables y repetitivos, contra los cuales hemos intentado un montón de cosas y ninguna nos funcionó
  • Técnicas de extinción: consiste en no prestar atención al niño cuando realiza la conducta no deseable; la falta de
    atención propicia que la conducta termine por desaparecer.
  • Reforzadores: se llama reforzamiento al procedimiento mediante el cual la aplicación de un estímulo (llamado reforzador)
    hace que aumente la probabilidad de que una conducta se repita en el futuro.
  • Economía de fichas: se utiliza para promover y reforzar las emisiones de determinadas conductas socialmente deseables,
    seleccionadas y operacionalizadas al iniciar el programa. Cuando el niño realiza la respuesta deseada se le entrega una
    ficha.
  • Contrato de contingencias: es un acuerdo que se lleva a cabo entre varias partes, normalmente uno o varios tutores y las
    personas a tutorizar. En este acuerdo quedan fijadas unas expectativas de comportamiento que, de ser cumplidas,
    conllevarán un reforzamiento positivo para los chicos.

Las técnicas de negociación y de modificación de conducta son útiles en la mayoría de las ocasiones en que existen trastornos del comportamiento. Utilizando varias simultáneamente se incrementa la probabilidad de establecer la modificación en la conducta problemática.

Algunos de los juegos que podemos utilizar para trabajar con los niños:

  • Juegos de inteligencia emocional: para que el niño sea capaz de autorregularse emocionalmente de una forma más
    adaptativa.
  • Juegos educativos en valores: para que interioricen los valores sociales y reforzar lo que van aprendiendo a través de
    los modelos de su entorno.

Lo más importante en la realización de los juegos, es la implicación de toda la unidad familiar, ya que esto permitirá el fortalecimiento de los lazos permitiendo compartir, comunicarse y prestarse atención los unos con los otros.

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